jueves, 10 de marzo de 2011

Dibiajante de San Marcos - Córdoba

Nos pasamos Enero en San Marcos, invitados por Tato y Noe. Ahí conocimos a los chicos de la FLIA (Feria del Libro Independiente A...) y empapado de la actividad editorial alternativa y autosuficiente armé una publicación del Dibiajante (ya había hecho de San Cristóbal, México, Cuba y San Telmo) para la feria que se hacía en el pueblo el 22 y 23 de Enero.


Tapa y contratapa de la publicación:


La pasarela sobre el río San Marcos y una esquina que me gusta.

El callejón de los duendes, un lugar mágico y El mirador en el barrio de Las Lomas.
Vista de San Marcos desde el cerro de la cruz.

Un palo borracho gigante y la calesita traida desde Bs As para cumplir el sueño de un pibe.

La chicharra que aturde cuando pinta el calor y los policías en cortos, que después de la feria cambiaron por uniformados con armas y caras largas.

El microbiagem cae todo en la misma esquina, camino al Quilpo y Saint Germain, la panadería con las cosas más ricas de la zona.

El camioncito que pasa para que los caminos no levanten polvareda y una pareja en el río San Marcos refrescandose a sus anchas.

El polemiquísimo Pozo de Luz y el puente de la acequía en Giramundo, el hostel de mis amigos.

El señor que vende yuyos y una pared hecha con botellas en el museo hippie.
Selección de caras por la feria de artesanos y una banda de música balcánica que se la pasó de boliche en boliche todo el mes.


Concierto de Pachango Mama en la peña Runa Mishky y un sauce en la plaza.

Última y primera página con un prólogo de Alejandro Raymond.
Los Dibiajantes fueron un éxito. No sólo viví de eso (y de hacer retratitos) todo el verano, sino que también recibí mucha buena onda y muchísimo afecto. Si quieren uno me piden, dale?