jueves, 20 de diciembre de 2012

Costa Uruguaya

Completando la trilogía oriental, un paneo por la costa marítima del Uruguay. Pueblos de pescadores, playas rocosas, turismo y otras yerbas mates que podemos encontrar. La convivencia entre la simpleza uruguaya y la promiscuidad del lujo rioplatense.



La esencia uruguaya, el mate omnipresente.




Punta del Diablo, pueblito de pescadores y casas para alquilar en el verano.





Vista de la playa.




Una calle del pueblo, en cada esquina un perro, o dos.






El oficio de la pesca: llega el barquito.




Con un carro sacan la pesca.





La manivela tira un cable para sacar al barco del agua y dejarlo en la arena.





Gaviotas.





Casas tranqui sobre la playa.





Otra vista de la playa.





La tardecita, hora del surf.










Paseo por el Chuy: Brasil-Uruguay-Brasil-Uruguay, etc... Brasileros del lado uruguayo comprando en el freeshop.





Uruguayos en el lado brasilero mirando precios de ropa.




Otro emblema de la Banda Oriental, los escolares con la moña.




Camino a Cabo Polonio por la playa, este es el famoso arroyo que nunca se sabe si se puede cruzar. Ante la duda, la barca.




Llegando al cabo después de una caminata.





Otra forma de llegar, con camiones gigantes.




El faro del cabo.





Casitas sin luz ni agua y otras no tanto.



Gente preparando la temporada.





La playa y su extensión fuera de temporada..





José Ignacio, algo exclusivo y excluyente.





El mar golpea las rocas.
Algún día, ellas golpearán al mar.
(Haiku revolucionario)






Punta del Este.





Gente al pedo pasiando por la playa, pensando que al pedo hay que estar para ponerse a dibujar.





La isla Gorriti y un atardecer nublado.




Por qué la costa Uruguaya tiene tanta onda? y la Cossta es un bajón? escucho teorías.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Un poco de Montevideo - Uruguay

Feria del Libro Independiente A... en Montevideo, una excusa ideal para pasear por la Banda Oriental, la orilla más bonita del Río de la Plata. Estuve poquito, da para más, ya sé, ya volveré.


Cerca de lo de Julio, nuestro primer anarcoanfitrión, arrancamos un paseo por la ciudad rumbo al centro. Edificio-pajarera sobre la costanera de Buceo.




Emblema de la ciudad, los carritos bajoneros.




Copacabana? Ipanema? No, es la Playa de Pocitos. 




Montevideanos al pedo en una tarde tranquila.




Punta caretas.




Kiosco en la Plaza Independencia.





Palermo o Barrio Sur, el cementerio atrás, un hombre con una caña de pescar adelante. Nadie labura en esta ciudad?





Domingo en Tristán Narvaja, la feria de Montevideo.




Compra de fiambres y quesos a precios accesibles en un país que castiga al viajero ratón.




Venta de Frutas y verduras.





Orientales al cuadrado venden empanadas y papas fritas.





Pájaros, gatos y demás bichos, todos encerrados. No soy greenpace pero esto no me gustó nada.





Avenida 18 de Julio y no sé qué esquina. Una fuente donde si amarrás un candado consolidas el amor.




Lisandro Aristimuño tocaba cuando me puse a dibujar el Solís.






La Ronda, Viernes a la noche, lectura de poesía. Ahí conocimos a Jorge Alfonso, nuestro siguiente anfitrión.




El de la Vela Puerca disfrazado del de la Vela Puerca.




FLIA Montevideo, juntadero de personajes.







Pizzas a la parrilla.




Botijas y chiquilines jugando a la pelota en el barrio Peñarol.



Una ciudad que tiene de todo, menos gente. Envidia sana a nuestros compatriotas rioplatences. Para ver más: http://dibiajante.blogspot.com.ar/2008/11/petit-viaje-uruguay.html

viernes, 7 de diciembre de 2012

Colonia del Sacramento - Uruguay

A una hora de Buenos Aires (una hora!!! se tarda menos que viajando en bondi a la otra punta de la ciudad). Colonia tiene magia, playa y turistas que salen del infierno de una orilla para desembarcar en esta ciudad colonial.


La falsa muralla, donde empieza la ciudad vieja.








Una primera impresión, luego confirmada: el uruguayo gusta mucho de la pesca. 






Calles antiguas, casas antiguas, gente antigua y autos antiguos.





La soledad de las calles solo se interrumpe por la impertinencia de algún gringo.





Calle que termina en el río.






Otra calle sin gente.





Algunos paran en hostales coloniales, otros en el camping. Muñecos secándose en el tender del predio.





Algunos alquilan bicis, otros carritos de golf.





Pedaleando llegué a la Plaza de Toros.






La playa de arena blanca y viento rioplatense.







Vista del muelle.



Vista desde el muelle. Abajo a la derecha unos botijas pescando.






Escultura.





Más callecitas.





El faro.





Sueltan a los turistas a la mañana y a la tarde pinta una siestita.





La iglesia.






Termina el día y todos se reúnen para ver el por do sol en el río. 






Si tuviese canilla libre de ferrys viviría en Colonia y me iría a comer asados en Buenos Aires.