viernes, 5 de octubre de 2012

Pequeño viaje a Cusco - Perú


Luego de 5 años volví a Cusco a ver cómo andaba. Siempre igual: turistas y gente sacándoles dinero en un escenario fascinante. La ciudad es una de las cosas más especiales de nuestro continente, otrora el centro del mundo en el imperio Inca, luego centro del imperio español y ahora saber qué imperio la domina.


La fuente de la Plaza de Armas.





La Catedral dibujada rápidamente y con cierto desgano. Con Manu Forbes hemos pasado horas contemplandola, sin ningún éxito.





Hombre mayor charlandole a unas gringas.





Hombre con aires de chamán sentado en la plaza.





La recova de la plaza y sus restoranes infranqueables. Él hombre me sacó fotos y yo lo dibujaba, nos divertimos con la casual situación.




Japonés o Coreano sacando sus fotitos.



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Vista de la ciudad y Sacsayhuamán desde la plaza.





Los faroles de la ciudad.





De la plaza a San Blas.





La famosísima piedra de los 12 lados, herencia incaica tiene 12 lados y mucha gente se saca fotos junto a un "Inca" que te cobra por aparecer.





Las callecitas de San Blas.




Arriba de la fuente de San Blas. Atrás, Cusco de noche.




Intento de levante en la rumba cusqueña, sin éxito. Luego si uno se fija todas las parejas son mixtas, qué estará pasando? Un típico brichero con su gringa.





La venta ambulante:
 







Para terminar la noche, una chichería.




El arco, entrada a San Pedro.




Mujeres del mercado vendiendo chicharrón.





Mujeres de Cusco.





Niñas "one dolar" por la foto con la ovijita.







Terminal de ómnibus y sus personajes tratando de pasar el rato más allá del frío.




Las calles escalera tiene una ventaja: no hay que pegarse a la pared pa que pase un taxi.




Desfile niño-militar de escuelas en la plaza de armas. Un collage de turistas, alumnos, militares y maestros públicos protestando.








A comer al mercado. Mmm, ceviche.




Vista de una iglesia desde una facultad.




El Qoricancha, templo inca devenido en templo católico, devenido en templo turístico.




Puerta de iglesia.




Para terminar, lo más bonito de cusco: perderse en sus calles.




Más allá de la industria turística, Cusco es una ciudad fascinante con una vida intensa y auténtica. No deje de morir sin visitarla.